jueves, 2 de febrero de 2012

A un dos de febrero.

          Quién me diría a mí que hace un año estaría festejando mi cumpleaños en un lugar como Italia. Si en todas aquellas veces en las que cumplir años era algo pesimista y desagradable hubiera sabido que estaría donde estoy lo hubiese pasado mejor. Pero esta vez ha sido algo distinto, algo que olvidé, como numerosas cosas, porque no me caracterizo por tener una gran memoria en las cosas cotidianas y diarias.
         Quizás los exámenes, el frío, la nieve que ha envuelto la ciudad, no lo sé. Algo ha hecho que me despistara y no reaccionara a que cumplía 22 años, la representación de la fecha en la que nací, dos de febrero. Empiezo a darme cuenta que estoy perfectamente aquí, aunque echo de menos a los míos, pero aún así siento que mi sitio está aquí, en esta o en otra ciudad, sin importar cuán grande sea, pero no en un lugar cercado de licor azul que cierra numerosas posibilidades en mi vida. En estos momentos estoy descubriendo un nuevo mundo, tanto exterior como interior, ahora quiero hacer numerosas cosas que jamás se me ocurrieron, aunque habrá gente que jamás hubiese pensado que yo las haría. Ahora tengo deseos de vivir en el presente, alejarme de una vida en la que el "Y si hubiera hecho..." se convierta en un mandamiento. Ahora, ahora creo que voy a arriesgar, voy a arriesgarlo todo.
          Me beneficiaré de los copos de nieve que se precipitan contra el suelo, mientras céfiro los enlaza y los empuja contra el vacío. Algunos corren la suerte de amontonarse en las ramas de los árboles que desquebrajan el  níveo cielo, pero otros se despeñan contra el suelo húmedo, sin posibilidad de aglomerarse, solo pueden ser hielo inerte y no belleza, belleza blanca que cubre parques y tejados. 

martes, 31 de enero de 2012

¡Exámenes!

          El Erasmus acaba de perder toda la gracia que tenía. : ( Dónde quedaron aquellos fines de semana de risas y fiestas, tanto fuera como dentro de casa, o dónde quedaron todas esas horas en las que, ni bajo los efectos de las peores sustancias, se me ocurrió a mi pensar en los dichosos exámenes. Porque sí, los alumnos Erasmus deben hacer exámenes, cuando lo simple sería que te dieran un puntito por ir a clase, otro por ser nuevo, otros tres por ser de un país extranjero, otro por fomentar tu cultura en un país foráneo, y así un suma y sigue hasta alcanzar el diez.
          En fin, que no tiene gracia despertarse temprano para pasar cerca de doce horas diarias en la Biblioteca Amoretti, que sí, que lo sé, que es muy bonita, una grandiosa casa de la época colonial con sus lujosas habitaciones repletas de paredes pintadas simulando molduras que se alzan hasta  el gran techos donde cuelgan grandes lámparas de araña. Tengo que reconocer que esta descripción es un poco hiperbólica, pero los parques que le rodean si que son realmente espectaculares. 
         El primer examen no ha ido nada mal, pero que sean orales tiene sus pros y  sus contras, ya que no estoy nada acostumbrado a hacer un examen de este tipo, aún careciendo de vergüenza, reconozco que la lengua se adhiere al paladar de tal forma que  todos los sonidos que salen de ahí son un tanto extraños, porque quieres hablar bien, expresarte bien y que te entiendan bien. Además la persona que te examina juega con una gran gama de cuestiones ya que si te pregunta: ¿Qué es lo más que te ha gustado de todo el temario? y tú te arriesgas y le contestas la parte que "más te ha gustado" (que no tiene nada que ver con la que tu mejor te sabías, ni por asomo) probablemente esa persona te mirará, con ese devaneo de superioridad, y te dirá: ¡Muy bien! ¡Pues explícame ahora esta otra parte del temario!. 
      En conclusión, el Erasmus ha perdido su gracia pero el próximo veinte de febrero la volverá a recuperar hasta junio, donde no solo perderá la gracia por los exámenes sino porque también el "eurito" que hemos echado en el cochecito de esta experiencia se habrá acabo, pero hasta que ese momento llegue habrá que disfrutar MUCHO, MUCHO, MUCHO...

sábado, 7 de enero de 2012

¡¡Nos vamos de viaje!!

    En casa después de un fin de año increíble y un viaje por toda Italia. Se partió desde Torino, y después de unas siete horas de viaje en coche se alcanzó Tortoreto, el sur de la "Bota". Espectacular, la llegada, con el amanecer en la playa. Desagradable, que tuviéramos que dar miles y miles de vueltas porque a "Consuelito", el GPS, se le empeñó hacer una ruta turística por toda la ciudad y para más INRI nuestros amigos estaban durmiendo y no oían nuestras suplicas convertidas en llamadas telefónicas.
   Una vez sufrida toda esta Odisea, pudimos llegar y descansar un poquito en los pocos huequitos que había. Cuando el sueño tenía concebido y estaba degustando las delicias de la narcolepcia pude sufrir  como un estruendo cacofónico invadía mis oídos, como si fuese el motor viejo de un avión, como el ordenador antiquísimo de Olivia (llamado "nono" por todos los compañeros de piso). Aquella disonancia estruendosa provenía de un secador del pelo, y como yo estaba hartísismo, grité: ¡Jennifer, no puedes secarte el pelo en otro momento!, ella me contestó que estaba en la cama y que también la había despertado el escandalo del aparato. Tardó cerca de una hora en requemarse su preciada caballera, para luego comprobar que era un chico con una larga melena negra y estropeada como si Sansón se dedicara a hacer anuncios de champúes para el cuero cabelludo pero con mucha música heavy de fondo. Pero como buen invitado a una casa nueva, me callé. ¡Chitón!
   La velada de fin de año fue extraña, pero divertida; sin uvas, pero con ilusión. Como todos los fines de año en los que la persona que da el cierre a la velada con ganas de fiesta, ya que todo el mundo se fue pronto a la cama, fui yo, aunque no hubiese dormido nada a causa de Ozzy Ousbourne. Por lo que a las 6:30 de la mañana me pusé a limpiar platos y a recoger todo. Empezar el año haciendo alguna tarea doméstica da hambre, mucha hambre, así que decidí calentar un poco de pasta ya cocinada y repartirla entre todos, volviéndo loco al personal, sobre todo al despertador automático proveniente del grupo de heavy metal. (La frase exacta fue "Voi un po' di pasta?"). La tortura que le hice fue monumental, el pobre se largó de la habitación en la que estaba yo para no oírme, pero después de un largo tiempo me percaté de unos ruidos en la cocina y todos nos dimos cuenta que el muchacho se había puesto a comer pasta a las  7.00 de la mañana provocando que nos descojonáramos a lo grande.
  Después de Tortoreto nos pusimos rumbo a Roma, donde teníamos reservado un albergue que lo regentaba un señor que vestía chándal de los colores de la bandera de Brazil y su estómago parecía que se había tragado un mismísimo balón de fútbol, y si a eso le añadimos sus problemas respiratorios y sus formas de andar, pues parecía que nos iba a descuartizar lentamente, poco a poco. Descansamos, disfrutamos de Roma y volvimos al hostal a buscar nuestras cosas y vaciar la vejiga. Pero justo antes de salir encontré un billete de 50 EUROS en la puerta, los cogí y me fuí, sin pensar, y una vez estuve fuera, Jenni me gritó que corriera. Por lo visto, esos 50 euracos eran del propietario del albergue que se le habían caído sin darse cuenta.  ¡Vamos! que con ese dinero recuperamos la estancia de esa noche y nos dio para pagar otra noche en Florencia. ¡Dios nos salve de todos los "Arram pa' mi" que habremos hecho en nuestras vida!. :)

   Después de un fabuloso viaje a Florencia-Firenze, ciudad del arte, pasando por la simpatía de  nuestros amigos asiáticos  que querían que jugásemos al "UNO" pero el sueño se nos cautivó a  todos, regresamos a Pisa donde habíamos aparcado el coche para luego ir de vuelta a casa. Después de un par de horas conduciendo y pasar por una ciudad costera llamada Rapallo, volvimos a Torino, hogar dulce hogar, teniendo la experiencia de nuestras vidas y sabiendo que los estudiantes jóvenes europeos en Italia no tienen derecho a pagar menos en los museos. ¬¬

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Fría navidad de Torino

   El invierno ha desplegado una delgadísima capa gélida sobre la ciudad. Las temperaturas han descendido considerablemente, provocando que abrigos, guantes y gorros se  conviertan en la segunda piel de los transeúntes desafiantes ante los pequeños céfiros que arrojan aguijones contra sus caras. Estos rejos han invadido mi interior, y por primera vez en semanas, he sentido el abundante frío, mucho frío.
  La cena de Navidad ha sido muy especial, aunque esté en la distancia, porque cada uno de nosotros colaboró con la elaboración de la comida, siendo, por primera vez, "mi cena, en mi casa". Preparar la cena de navidad no es cosa fácil pero hemos sabido entendernos con los pocos utensilios y los aparatos de la cocina, dando como resultado una comida exquisita donde había pollo en salsa, papas arrugadas, empanadilla de atún y revuelto de gambas (¡Dios, me da hambre solo de recordarlo!). 
   La comida fue rara, ya que estábamos solo nosotros, pero no se alejaba de nuestras típicas cenas en familia, donde se comenzaba con risas y fiestas, pasando por momentos de desfase luego, y antes de llegar al final de la velada se mostraban las teorías existenciales, explicadas bajos los efectos del alcohol o sin este. En fin, la cena fue una cena más de navidad, donde la comida salía por las orejas, donde se rió a carcajadas por bobadas y donde también se lloró.
     Ese mismo día, se me ocurrió la genial idea de escribir una carta a mis padres contándole cosas que jamás había dicho, pero que todos sabemos. No pude acabarla casi e hizo que estuviera susceptible todo el día, por lo que cuando mi familia y yo tuvimos nuestra conexión vía "Skype", no pude parar de llorar. Y si a esto, le sumas que tu padre te cuente la historia de cuando tuviste gastroenteritis de pequeño y vociferabas a puro pulmón a través del cristal del hospital que te dejaran salir, pues sinceramente no ayudó mucho.
Seguramente estas fotos
 no aparecerían en
 ningún reportaje turístico
     Lloré porque los quiero y porque sentí frío, sentí que no estaríamos juntos en Navidad, que sería la primera vez en mi vida. El Erasmus está siendo una experiencia fructífera en miles de sentidos, pero aún así, quería estar por un momento, comiendo apretado en casa de mi abuela, donde se cuentan chistes propios de vodevil de carretera, donde se come por doquier, donde hay calor en las miradas, donde vivía, donde regresaré.
Imágenes dolorosamente reales
     La lejanía hace que esté pendiente al cien por cien de lo que me rodea, observándolo todo, sin dejar detalle. Soy el Gazel de esta ciudad. Por eso puedo ver que es mi primera navidad sin regalos, sin compras exuberantes, sin adornos, donde solo estamos el sentido real de la navidad y yo. Pero las calles se llenan de gentes que buscan el calor en tiendas y en artículos de mucho valor, dejando a aquellos que no tienen nada en la calle, en la absoluta escarcha. Gentes que viven de la limosna, que piden lo ínfimo para llevarse a la boca. Gentes que viven de revolver la basura. Gentes que viven en el dolor y que solo ruegan ser escuchados. Yo he visto a esas gentes, y he visto a animales pasar cerca de ellos, alejándose fugazmente por miedo a ser contagiados, ya que ninguno de nosotros estamos exentos de recibir el frío de la calle, de recibir el frío de la soledad.

"Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año." Charles Dickens.

¡¡Gracias por tu visita Judit, por ser una persona tan inspiradora!!

     

sábado, 10 de diciembre de 2011

Reminiscencia de un ser

  La ciudad de Torino se podría llamar la ciudad de los tranvías, ya que hasta en los lugares más recónditos se encuentra este encantador medio de transporte, del cual podríamos estar hablando de sus beneficios y de sus inconvenientes durante horas y horas. Pero el otro día ocurrió un suceso extraño y particular que ha hecho que esté pensando en él todas las noches, hasta que me he decidido plasmarlo aquí.
  El "tram", como se dice en italiano, suele ser bastante grande y hace un par de días, me encontraba casi a  la mitad de éste cuando de repente un numero considerable de personas empezaron a caminar hacia donde estaba, o sea, que pasaron desde el ultimo vagón a el otro donde me encontraba. El controlador fue a dicho vagón a ver que pasaba, y justamente en ese momento pude percibir una peste infernal, como si toda una serie de muertos hubiesen salido de sus tumbas y hubiesen esparcido sus órganos putrefactos por todo el tranvía.
  Todo el "tram" se llenó de risas y de expresiones de asco que decían ¡CHE PUZZA! (que en nuestro español significaría algo así como ¡Qué asco, por dios, taponen ese "POZO NEGRO"!). Sin duda alguna hubiese sido mejor que aquella peste hubiese provenido de alguna alcantarilla abierta pero desgraciadamente provenía de un ser humano.
  Mis ojos pudieron ver al causante de aquel revuelo social, un señor mayor, que cargaba sus años en la espalda y que con mano temblorosa se intentaba agarrar evitando sucumbir a los bruscos movimientos del viaje. El hombre con suma lentitud se bajó del vehículo y pude ver a medida que el tren se alejaba como el hombre desde su cara arrugada reflejaba una pura desorientación, además el controlador con un gesto señaló que la enajenación se había apropiado de aquel ser.
   Esta agónica imagen no se me borra de la cabeza, donde todavía aprecio la confusión y el aturdimiento que le envolvía, a un ser que seguramente fue un niño que correteaba, un joven que se enamoraba o un adulto que disfrutaba pero que jamás se le ocurrió ser un anciano que olvidaba. ¿Qué pasará cuando todos nuestros recuerdos sean fruto de la ausencia?.
  Llegado cierto momento de nuestra vida serán los recuerdos lo único valioso que tengamos, será aquello que nos permita  sentirnos orgullosos de haber vivido, de haber alcanzado metas que nadie se hubiera pensado que lograríamos. Los recuerdos que marcan nuestra existencia, como la primera vez que tienes un niño en tus brazos, la primera vez que haces el amor con la persona que amas o la primera vez que consigues algo que llevabas durante mucho tiempo buscando. Miles y miles de recuerdos repletos de sufrimiento, desesperación y desconsuelo deberían irse directamente a ese hueco de la nulidad, pero no debemos rechazar que todos y cada uno de ellos también nos van engrandeciendo, fraguando un tenaz riel llamado vida.
    Llegará un momento en que olvidemos todo, y será el día más miserable de nuestras vidas, al igual que es triste ver como alguien, tan cercano a ti, va olvidando poco a poco las cosas y las personas que más quería. Llegará un día en que la espesa niebla pase sobre esos recuerdos y los vuelva reminiscencia de un ser, que ya no está presente, y será el día mas miserable y triste de su vida pero también de las nuestras, que aún viviendo, sabemos que ya no están.
  "Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra única riqueza".Paul Géraldy

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Due Mesi Già!!! (¡¡Dos meses ya!!)

        Sí, lo sé, me he saltado a la torera lo de que el blog iba a ser mi diario de abordo y que iba a escribir todo lo que sucediera. Sin duda alguna me he dejado llevar por la emoción del Erasmus, que ha hecho que pierda completamente mi rumbo en numerosos sentidos. Pero una vez que he tenido mi etapa más bacanal y lujuriosa, debo encarrilarme y tener también mi etapa catártica que comienza ahora, y esta vez espero que se quede hasta final del Erasmus.
         Así que como castigo debo hacer una síntesis de todo lo ocurrido hasta ahora, todo aquello que es para todos los públicos y que no hiera la sensibilidad del espectador. Así que remontémonos a ese 29 de septiembre en el que esperamos doce horas a un avión que nos llevó a nuestra ciudad de destino, la ciudad donde comenzaron las mil y una aventuras.
       Después del caótico viaje, en el que tuvimos que repartir nuestro equipaje a otros pasajeros para poder rebasar "La Aduana del Sobrepeso" que impone Ryanair, y conseguir llegar a nuestra humilde, muy humilde morada. A partir de ahí, hemos sufrido otras numerosas historias: como la de tener un coordinador que no sabía ningún idioma conocido en la faz de la tierra y que nos hizo darle mil vueltas a nuestro programa de asignaturas o a los miles de problemas que hemos tenido con la oficina de Erasmus, cuyos niveles de conocimientos sobre la informática eran más escasos que el pelo de un budista.
        A todo eso se le añade los malentendidos con el idioma, ya que después de dos meses seguimos haciendo la compra con el maravilloso lenguaje de signos, o sea, con las manos indicamos lo que queremos y cuando se sobrepasa el comerciante le decimos "STOP", palabra que paradójicamente no pertenece ni al italiano ni al español.
         No hay numerosos lugares a los que hayamos ido aunque hay que destacar la visita a Los Alpes, la cual trajo como consecuencia que nos perdiéramos en la montaña y que estuviésemos andando durante más de dos horas con calzado poco apropiado para la nieve. De esta experiencia incluso hay una prueba audiovisual para dejar constancia que el frío puede hacer que pierdas completamente la razón.

    En casa los cuatro nos llevamos bien, algunos mejor que otros, pero se nota que hay muy buena química entre todos, sobre todo cuando empieza la "hora de terciopelo", o sea, esa hora en la que Gabriel saca disfraces de lugares inhóspitos, u Olivia canta canciones de Navidad cuando quedan tres meses para dicha fecha, o Jenny nos contagia a todos con su risa floja. En cambio, yo, siempre tan modosito y callado, intentado no pervertir a los demás y alejándolos de todo tipo de actos impuros y pecaminosos. :)
    Ahora que estoy lejos de los míos siento que los tengo más cerca que nunca, porque me acuerdo de mi madre cuando se va acercando mediados de mes y tengo que jugar al ajedrez con mi cartera para pagar los miles de gastos. En cambio, a mi padre, lo tengo presente cuando voy por toda la casa apagando luces, cerrando grifos y reutilizando el aceite hasta la saciedad como si el demonio del ahorro te hubiese poseído. Es cierto que los hecho mucho de menos pero tengo que reconocer que nunca me había sentido tan afortunado y radiante como ahora.
      En lo que respecta a mis sentimientos actualmente, tengo que decir que estoy rebosante de alegría, porque no solo es una experiencia nueva sino que la ciudad es preciosa y nunca deja de asombrarte. Se respira belleza por cada uno de sus rincones, se observa arte en el aire y se siente el calor de la gente que se contrapone con el frío del tiempo. Cada día, cada hora, cada minuto, Torino, mi hogar.

     

martes, 27 de septiembre de 2011

Nuestros caminos se volverán a unir

  He tenido a mi queridísimo blog algo abandonado pero es que llevo varias semanas sin parar de hacer cosas y aun así no he acabado de terminarlas. :( En fin, tengo que pensar que algún día, no muy lejano, las acabaré :).
  Estas semanas se han llenado de asaderos y acampadas "sorpresa" de despedida para festejar y disfrutar, el poquito tiempo que nos quedaba juntos, tanto con mi familia como con mis amigos. Entre los miles de regalos, destacan la famosa agenda, una grandísima pancarta y un Kit de viajero, que nadie debería olvidar. Aunque el mejor regalo es poder recibir todas esas dedicatorias que salen de lo más hondo de los corazones de la gente que está ahí siempre.
 Podría estar escribiendo miles, de entradas y entradas, sobre las grandes personas que me rodean, pero creo que es mejor dejarlo en un "Gracias", gracias por hacerme sentir que no estoy solo, gracias por hacerme ver que se recibe muchísimo a cambio cuando creía no esperar nada, y sobre todo, ¡Gracias por existir!
  No soy NADA sin todos esos "pequeños bichitos" que han pasado por mi vida dejando huella, quizás porque soy como los perros que si les das algo de comer nunca te olvidan. Estas personas que me han acompañado, me acompañan y me acompañarán a lo largo de mi vida, han mostrado lo mejor de sí mismas por eso estoy seguro que jamás las olvidaré. Gracias a todos.
   Jamás señalaré a alguien por haberme dejado de lado porque no ha sido nunca así. Soy una persona algo malcriada y sinvergüenza pero aun así me dejo querer. ;) En ningún momento de toda mi existencia habría pensado que cada despedida, cada beso y cada abrazo de esas personas, las sintiera como las últimas, porque sé que tarde o temprano nuestros caminos se volverían a unir.


P.D.: A causa del ajetreo no he podido terminar el video pero recibirá un estreno italiano como dios manda.:) Espero que esto equipare los buenos deseos que tantas personas me han mandado. A todos, Gracias.