La ciudad de Torino se podría llamar la ciudad de los tranvías, ya que hasta en los lugares más recónditos se encuentra este encantador medio de transporte, del cual podríamos estar hablando de sus beneficios y de sus inconvenientes durante horas y horas. Pero el otro día ocurrió un suceso extraño y particular que ha hecho que esté pensando en él todas las noches, hasta que me he decidido plasmarlo aquí.
El "tram", como se dice en italiano, suele ser bastante grande y hace un par de días, me encontraba casi a la mitad de éste cuando de repente un numero considerable de personas empezaron a caminar hacia donde estaba, o sea, que pasaron desde el ultimo vagón a el otro donde me encontraba. El controlador fue a dicho vagón a ver que pasaba, y justamente en ese momento pude percibir una peste infernal, como si toda una serie de muertos hubiesen salido de sus tumbas y hubiesen esparcido sus órganos putrefactos por todo el tranvía.
Todo el "tram" se llenó de risas y de expresiones de asco que decían ¡CHE PUZZA! (que en nuestro español significaría algo así como ¡Qué asco, por dios, taponen ese "POZO NEGRO"!). Sin duda alguna hubiese sido mejor que aquella peste hubiese provenido de alguna alcantarilla abierta pero desgraciadamente provenía de un ser humano.
Mis ojos pudieron ver al causante de aquel revuelo social, un señor mayor, que cargaba sus años en la espalda y que con mano temblorosa se intentaba agarrar evitando sucumbir a los bruscos movimientos del viaje. El hombre con suma lentitud se bajó del vehículo y pude ver a medida que el tren se alejaba como el hombre desde su cara arrugada reflejaba una pura desorientación, además el controlador con un gesto señaló que la enajenación se había apropiado de aquel ser.Esta agónica imagen no se me borra de la cabeza, donde todavía aprecio la confusión y el aturdimiento que le envolvía, a un ser que seguramente fue un niño que correteaba, un joven que se enamoraba o un adulto que disfrutaba pero que jamás se le ocurrió ser un anciano que olvidaba. ¿Qué pasará cuando todos nuestros recuerdos sean fruto de la ausencia?.
Llegado cierto momento de nuestra vida serán los recuerdos lo único valioso que tengamos, será aquello que nos permita sentirnos orgullosos de haber vivido, de haber alcanzado metas que nadie se hubiera pensado que lograríamos. Los recuerdos que marcan nuestra existencia, como la primera vez que tienes un niño en tus brazos, la primera vez que haces el amor con la persona que amas o la primera vez que consigues algo que llevabas durante mucho tiempo buscando. Miles y miles de recuerdos repletos de sufrimiento, desesperación y desconsuelo deberían irse directamente a ese hueco de la nulidad, pero no debemos rechazar que todos y cada uno de ellos también nos van engrandeciendo, fraguando un tenaz riel llamado vida.
Llegará un momento en que olvidemos todo, y será el día más miserable de nuestras vidas, al igual que es triste ver como alguien, tan cercano a ti, va olvidando poco a poco las cosas y las personas que más quería. Llegará un día en que la espesa niebla pase sobre esos recuerdos y los vuelva reminiscencia de un ser, que ya no está presente, y será el día mas miserable y triste de su vida pero también de las nuestras, que aún viviendo, sabemos que ya no están.
"Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra única riqueza".Paul Géraldy
1 comentario:
AINS QUE BELLO ESCRIBE MI NIÑO ME HICISTE LLORAR QUE BELLO RELATO
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