Ayer fue un día en el que tenía un cúmulo de sentimientos, después de sufrir una completa ODISEA para entregar una maldita beca, fui al asadero de Despedida-Erasmus. Espectacular. No se puedo haber hecho mejor, porque nos divertimos como nunca y todos, absolutamente TODOS, disfrutamos.
A media tarde se sacó una tarta para la "pequeña cumpleañera" del grupo, yo no esperé en ningún momento que me fueran a regalar nada porque entre mis compañeros de la universidad no solemos regalarnos nada. Pero me hicieron, lo que muchos pueden considerar, "un detalle".
Soy una persona que le gusta reciclar "TODO", entonces el año pasado encontré una libreta roja y como es mi color favorito, decidí añadirle los días a mano y utilizarla como agenda (Como soy tan ordenado :). Cuando me vieron con ella se rió todo el mundo, así que decidieron regalarme una nueva en la que no tuviese que hacer esfuerzos por poner los días.
A mi no me gusta los grandes regalos, que sean muy caros y llamativos, sino que me gusta los "detalles", me satisface que alguien me regale algo porque se acordara de mí, porque simboliza algo para ambos. En ese momento en que recibí la agenda, junto con todas las dedicatorias que en su interior había, me dí cuenta que esas personas que veía a diario realmente me conocían y realmente les importaba.
En ocasiones puedo parecer una persona fría, distante, aunque suela estar continuamente haciendo reír y agradando a todo el mundo. Pero me llena de una felicidad inconfundible que haya personas que se sientan feliz conmigo que se sientan agradecidas, aunque sinceramente, hago las cosas sin recibir nada a cambio.
Por eso, quiero agradecerle a esos diez pequeños demonios :) haberme sentido la persona más agradecida del mundo. Agradecido por contar con gente que quizás no olvide alguno de mis locos gestos hacia ellos, realizados con el mismo amor que recibo. ¡Gracias!
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